Katherine Buso (*)
Brasil, el mayor exportador global de soja, ha aumentado su área sembrada del grano durante 18 años consecutivos, un logro impresionante que ha consolidado su liderazgo en el mercado internacional.
Sin embargo, la dependencia excesiva de la demanda china y los cambios en la economía global generan incertidumbre sobre cuánto tiempo más el país podrá seguir expandiendo su producción sin enfrentar un escenario de sobreoferta.
Este artículo explora los desafíos y riesgos que el sector sojero brasileño podría enfrentar en los próximos años.
El Ascenso de Brasil como Líder Global en Soja
A comienzos del siglo XXI, Estados Unidos dominaba el mercado global de soja, representando más del 50% de las exportaciones mundiales, mientras que Brasil tenía poco menos del 30%. Sin embargo, una serie de problemas climáticos en EE.UU. entre 2012 y 2013 permitieron que Brasil tomara la delantera, posición que mantiene hasta hoy. Actualmente, el país representa aproximadamente el 57% de las exportaciones globales de soja, mientras que EE.UU. posee el 28%.
La expansión del área sembrada en Brasil ha sido impulsada por la creciente demanda china, que aumentó un 175% en los últimos 18 años. Durante ese mismo período, la superficie de soja en Brasil creció un 130%, consolidando al país como el principal proveedor del grano para China, que compra más del 70% de las exportaciones brasileñas.
Lecciones desde Estados Unidos
La experiencia de EE.UU. sirve como una advertencia para Brasil. Entre 2017 y 2018, los agricultores estadounidenses expandieron drásticamente el área de soja, motivados por precios elevados y expectativas de una creciente demanda china. Sin embargo, la guerra comercial entre ambos países y un brote de enfermedades en el ganado porcino chino redujeron drásticamente las exportaciones, lo que llevó a un nivel récord de acumulación de inventarios en EE.UU.
Este escenario obligó a los agricultores estadounidenses a reducir la superficie sembrada de soja, la cual nunca volvió a los niveles de 2017. La situación también destacó los riesgos de depender excesivamente de un solo mercado, como China, y de expandir la producción sin considerar las fluctuaciones de la demanda global.
Los Riesgos de la Dependencia de China
La economía china, que ha impulsado el crecimiento de la demanda de soja en las últimas décadas, se está desacelerando. La tasa anual de crecimiento del PIB de China ha venido disminuyendo durante casi dos décadas, y se espera que esta tendencia continúe. Además, la población china se redujo por tercer año consecutivo en 2024, lo que podría disminuir la demanda de alimentos básicos, incluida la soja.
Otro factor preocupante es la decisión de China de reducir la proporción de harina de soja en la alimentación animal, como parte de un esfuerzo por disminuir su dependencia de importaciones. Estos cambios representan un desafío significativo para Brasil, que depende en gran medida de las exportaciones al mercado chino.
La Cuestión de la Rentabilidad en Brasil
A pesar de los desafíos, los productores brasileños siguen expandiendo el área de soja, impulsados por la rentabilidad del grano. En 2024, la depreciación del real frente al dólar benefició a los agricultores, que venden su producción en moneda extranjera. Sin embargo, la reciente apreciación de la moneda brasileña en 2025 podría reducir esta ventaja, amenazando la expansión continua del área sembrada.
Además, los precios futuros de la soja en Chicago han caído casi un 20% desde principios de 2024, reflejando preocupaciones sobre la sobreoferta global. En contraste, los precios en reales han bajado solo un 5%, lo que todavía incentiva a los productores brasileños a aumentar la producción.
El Futuro de la Soja en Brasil
La expansión continua del área de soja en Brasil depende de varios factores, incluyendo la demanda global, las condiciones climáticas y la rentabilidad del grano. Aunque el país se ha beneficiado del crecimiento de la demanda china en las últimas décadas, la desaceleración económica de China y los cambios en sus políticas agrícolas representan riesgos significativos.
Para evitar un escenario de sobreoferta, Brasil podría necesitar diversificar sus mercados de exportación e invertir en tecnologías que aumenten la productividad sin expandir el área sembrada. Además, los productores deben estar atentos a las fluctuaciones cambiarias y a los precios internacionales, que pueden afectar drásticamente la rentabilidad del sector.
Conclusión
El liderazgo de Brasil en el mercado global de soja es un logro notable, pero también conlleva importantes desafíos. La dependencia excesiva de China, la desaceleración económica global y los cambios en las políticas agrícolas chinas representan riesgos que no pueden ser ignorados. Para mantener su posición de liderazgo, Brasil deberá adoptar estrategias que equilibren la expansión de la producción con la sostenibilidad económica y ambiental.
Mientras tanto, los productores y formuladores de políticas deben aprender de la experiencia de EE.UU. y estar preparados para ajustar sus estrategias en respuesta a los cambios en el mercado global. El futuro de la soja en Brasil dependerá no solo de la demanda china, sino también de la capacidad del país para adaptarse a un escenario económico cada vez más complejo e incierto.
(*) Especialista en Economía y Asuntos Internacionales, graduada con mérito académico en la Facultad de Economía de la Universidad Armando Álvares Penteado (FAAP-SP) en 2014. Postgraduada en Estadística por la Pontificia Universidad Católica (PUC-Chile). Consultora editorial en Ciência Capital. Columnista internacional en Rádio Alta Potência. Columnista internacional en Rádio Agro Hoje. CEO de Business Intelligence en BlueBI Solution en São Paulo.
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